miércoles, 13 de febrero de 2013

I Domingo de Cuaresma Ciclo C


Moniciones para a Misa


 

Tiempo de Cuaresma

 

I Domingo

“Fidelidad em la prueba”

Lecturas:
-          1ra lect.: Dt 26,4-10
-          Sal 90
-          2da lect.: Rom 10,8-13

-          Evangelio: Lc 4,1-13

17 de febrero de 2013

Monición de entrada


La Cuaresma parece resonar como una trompeta, como un gran despertador que se escucha en todo el mundo: para que despertemos, para que cambiemos nuestra vida, para que nos convirtamos a los caminos de Dios.  Es un largo camino de purificación y de preparación, para poder participar dignamente en la plenitud del don transformador de la Pascua.  Presten atención a los textos bíblicos de hoy; están aptos para ayudarnos a captar el sentido y la orientación de ese camino.

 
Primera lectura: Deuteronomio 26, 4-10 (Profesión de fe al ofrecer las primicias)

 
Esta breve lectura, tomada del Deuteronomio, contiene una hermosa profesión de fe.  Las características principales de este “credo” es que la fe de los israelitas no se expresa con conceptos, sino por medio del reconocimiento de la acción de Dios en la historia.  Escuchen atentos.
 

Segunda lectura: Romanos 10, 8-13 (Profesión de  fe del que cree en Jesucristo)

 
Escribiéndole a los romanos, también san Pablo hace una profesión de fe, en esta ocasión con más motivo todavía, porque Dios nos ha mostrado su cercanía enviándonos a Cristo.  Éste es el camino ofrecido generosamente para salvarse.  Presten mucha atención a este pasaje.
 

Tercera lectura: Lucas 1-13 (Tentaciones de Jesús en el desierto)

San Lucas expresa en forma de narración el proceso interior de Jesús en tres tentaciones representativas.  El relato de las tentaciones presenta a Jesús como el que quiere enfrentar al mal, personificado en el texto en la figura del diablo.  Les pido que se pongan de pie para que escuchemos la Buena Noticia de hoy.

Oración Universal:

  1. Por la Iglesia; para que fortalecida con el pan de la palabra de Dios, no caiga en la tentación de confiar en poderes y medios extraños a su misión en el mundo, roguemos al Señor.
  2. Por los grupos catecumenales y por todos los creyentes que toman en serio la catequesis de adultos; para que crezcan y maduren en la fe, roguemos al Señor.
  3. Por los pueblos subdesarrollados, incapaces, por carencias de medios, de solucionar sus graves problemas; para que encuentren la ayuda fraterna de los países más desarrollados, roguemos al Señor.
  4. Por nosotros, aquí reunidos, que hemos escuchado “no sólo de pan vive el hombre”; para que se nos despierte el hambre de la palabra de Dios, roguemos al Señor.
  

Exhortación final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra Cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 448)


Gracias, Padre, porque el ejemplo de Cristo en el desierto

es un estímulo para vencer con él nuestra innata debilidad.

Gracias también porque poseemos ya las primicias de tu Espíritu.

Pero gemimos en nuestro interior anhelando nuestro rescate

del mal que quiere dominarnos con la perenne tentación

del consumismo, la religión interesada y los ídolos modernos.

 

Danos fuerza, Señor, para vencer esta atmósfera de pecado,

para serte fieles con Cristo en las pruebas de la vida diaria,

para renovar siempre y cada día nuestra opción bautismal,

para emprender en esta cuaresma el camino hacia la pascua.

No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.

 
Amén.

 

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lunes, 4 de febrero de 2013

V Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo C


Moniciones para a Misa


 

Tiempo Ordinario

 V Domingo

“Vocación al seguimiento de Cristo”

Lecturas:

-          1ra lect.: Is 6, 1-8

-          Sal 137

-          2da lect.: 1 Cor 15, 1-11

-          Evangelio: Lc 5, 1-11

10 de febrero de 2013

 
Monición de entrada

La liturgia del domingo pasado nos refería la vocación del Profeta Jeremías. Las lecturas de esta celebración, quinto domingo del tiempo ordinario, nos presentan otra vocación y sus respuestas generosas a la invitación de Dios. La Iglesia necesita que cada uno de nosotros cumpla el compromiso de su vocación cristiana y seamos testigos fieles de Dios ante los hombres. Celebremos con profundo recogimiento y alegría el día del Señor. Pónganse de pie para que recibamos, cantando con entusiasmo, a los ministros de esta celebración.  

Primera lectura: Isaías 6, 1-2a.3-8 (Vocación del profeta Isaías)

La misión de Isaías no será fácil porque deberá profetizar la ruina de Israel y Judá en castigo a sus infidelidades. Dios purifica los labios del profeta para que pueda cumplir su misión. Escuchemos con atención.

Segunda lectura: I Corintios 15, 1-11 (Evangelio de Pablo, que recuerda su vocación)
 

San Pablo, que se considera indigno y pecador, pero no ha defraudado la gracia que le ha sido concedida, explica cuál ha sido el contenido de su predicación. Que esta lectura ilumine nuestro diario actuar para no defraudar la gracia que Cristo nos da. Presten atención. 

Tercera lectura: Lc. 5, 1-11 (Vocación de los cuatro primeros discípulos de Jesús

La lectura del Evangelio de San Lucas nos refiere una pesca milagrosa.  Pedro se confiesa pecador. En cambio el Señor llama a Pedro y a sus amigos para hacerlos pescadores de hombres. No importa lo que haya sido nuestra vida pasada, el Señor perdona y olvida. Pero exige una conversión auténtica. Nos quiere ahora santos a su servicio. De pie, por favor; cantemos el Aleluya, para luego escuchar la Buena Nueva.

Oración Universal:

Por la Iglesia, santa y pecadora, purificada por el Espíritu de Dios y necesitada siempre de conversión, roguemos al Señor.

Por los que admiran Jesús de Nazaret y no han descubierto en Él al Dios santo y misericordioso, que trasciende a todos y está cercano a nosotros, roguemos al Señor.

Por los que trabajan, como los discípulos, pescando en el lago durante la noche: en la industria, en la tecnología, en los hospitales, en los servicios públicos, roguemos al Señor.

Por nuestros hijos, para que como los discípulos, sepan descubrir a Jesús, lo sigan y lo anuncien con valentía, roguemos al Señor.

Por nosotros, aquí reunidos; para que, acogiendo en nuestro corazón el Evangelio de Cristo, sintamos su fuerza liberadora, roguemos al Señor

 

Exhortación final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra Cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 515)

 

Es justo bendecirte, Padre, porque, como a los apóstoles,

Cristo nos llamó por nuestro nombre a su seguimiento por la fe.

Por el bautismo tú nos has incorporado al cuerpo de Cristo

y nos has hecho templos del Espíritu y miembros de tu Iglesia.

¡Gracias, Señor! Es hermosa nuestra vocación cristiana,

pero es también vocación totalizante: en cuerpo y alma.

 

Ilumínanos, Señor, con el Espíritu de tu verdad,

para que entendamos qué es ser discípulo auténtico de Jesús.

Y haznos fuertes para testimoniar los valores del evangelio

en medio de un mundo que prefiere el desamor y  la mentira.

Así demostraremos que te pertenecemos para siempre. 

 

Amén.

 

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miércoles, 2 de enero de 2013

Epifanía del señor: 6 de enero de 2013


Moniciones para a Misa


Tiempo de Navidad

Epinía del Señor

“Dios viene al encuentro del hombre”

6 de enero de 2013

Monición de entrada

En esta fiesta de hoy, celebramos la manifestación de Jesús. Es la fiesta de la luz que nos ilumina y de regalos porque hemos recibido el don más precioso: Jesucristo mismo. En esta celebración, unidos a todos los hombres, caminemos como un solo pueblo hacia el reconocimiento de Jesús como el Salvador. Expresemos nuestra alegría cantando con ánimo…

 
Primera lectura: Is 60, 1-6 (La gloria del Señor amanece sobre ti)
 

 
Isaías proclama con gran exaltación la Buena Nueva a las gentes que andaban en la oscuridad. Una luz brilla; la gloria de Dios aparece. Cristo es esta estrella radiante de la mañana que nos guía en la vida. Él vino al mundo para que lleguemos hasta él. Escuchemos esta primera lectura.

 
Segunda lectura: Ef 3, 2-3a.5-6 (También los gentiles son coherederos)
 

 
San Pablo, en la carta a los efesios, nos habla de la gracia que Dios nos ha dado. Por nuestro bautismo somos coherederos y copartícipes de la promesa de Dios. Nosotros sentimos alegría ya que en Cristo somos un pueblo de reyes, pueblo sacerdotal, una asamblea santa.

 
Tercera lectura: Mt 2, 1-12 (Venimos de Oriente para adorar al Rey)
 

 
El siguiente relato es muy conocido por todos nosotros. Los magos buscan con plena sinceridad a Cristo para ofrecerle sus riquezas, su fe, su amor y ofrecerse a sí mismos. Estamos invitados a encontrar a Cristo en este Evangelio y en la eucaristía. Antes de la proclamación del Evangelio nos ponemos de pie para entonar el Aleluya.


 
Oración Universal

 
1. Por la Iglesia, nuestra madre: para que haga resplandecer ante los pueblos la luz del Evangelio. Roguemos al Señor.

 
2. Por todos los niños: para que ellos gocen hoy y siempre de un sincero amor familiar. Roguemos al Señor.

 
3. Por todos nosotros aquí reunidos: para que vivamos abiertos a los signos de los tiempos y respondamos con prontitud a la llamada de Dios y de nuestros hermanos, especialmente los más pobres. Roguemos al Señor.

 
4. Por nuestro país (se dice el nombre) y todos sus habitantes: para que hoy llegue la luz de Cristo a cada hogar. Roguemos al Señor.

 
5. Por nuestras comunidades: para que reciban los dones del Señor. Roguemos al Señor.

 

Exhortación final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra Cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 440)

 

Bendito seas, Señor Dios, Padre de todos los hombres,

porque tu amor salvador no tiene fronteras de raza ni lengua.

Hoy alcanza a todos los pueblos tu salvación por Cristo.

Él ha dejado su obra y evangelio en nuestras manos,

como ascuas encendidas para prender fuego a la tierra.

Pero nosotros somos luz que se esconde y sal desvirtuada.

 

Perdona nuestra cobardía y comodidad que todo lo malogra,

y llénanos de la fuerza, valentía y audacia de tu Espíritu

para poder manifestar hoy tu rostro a nuestros hermanos

que preguntan por ti en la desierta soledad de tu ausencia.

Así te manifestamos presente hoy entre los hombres.

 

Amén.

 

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miércoles, 26 de diciembre de 2012

Domingo Infraoctava Navidad: Sagrada Familia: 30/12/12


Moniciones para a Misa


 

Tiempo de Navidad-Ciclo C


Domingo Infraoctava Navidad: Sagrada Familia

“Relaciones entre padres e hijos”

30 de diciembre de 2012

Monición de entrada


Muy bunas noches (días, tardes)  Ya comenzó el año 2010, un nuevo año civil, porque el año litúrgico lo empezamos el primer domingo de adviento.  Pidamos a Dios que al iniciar este nuevo año nos permita recibir y y conocer su infinita sabiduría, sabiduría que proviene de él mismo.  Que el Señor ilumine los ojos de nuestro corazón, para que comprendamos cuál es la esperanza a la que nos llama.  Recibamos a los ministros de esta liturgia entonando con alegría el canto de entrada.


Primera lectura: Si 24, 1-4. 12-16 (La sabiduría habita en el pueblo elegido)


Dios sigue hablando a los humanos, desde el momento en que la palabra de Dios, Cristo Jesús, se hizo uno de nosotros, toda pregunta sobre Dios ha de partir del hombre-dios, Jesús de Nazaret, pues en él ha roto Dios el silencio eterno revelándose plenamente.  Escuchen esta primera lectura.

 

Segunda lectura: Ef 1, 3-6. 15-18 (Hijos adoptivos de Dios por Jesucristo)


El Dios que se nos revela en Jesús de Nazaret es un Padre amoroso, cercano, humano, dialogante, liberador enamorado locamente del ser humano hasta el punto que entrega a su Hijo por nosotros y nos hace hijos adoptivos. Presten atención a este mensaje.

 
Tercera lectura: Jn 1, 1-18 (La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros)


A veces vamos buscando a Dios fuera del mundo y del ser humano, esto es inútil, porque Dios se encarnó en ellos: la Palabra de Dios vino al mundo y en el mundo estaba.  Vino al mundo para dar dignidad eterna a nuestra frágil condición humana.  Cantemos el Aleluya, para luego escuchar la Buena Noticia de hoy.


Oración Universal:

 A cada petición, respondan, por favor: Que tu Santa Madre, Señor interceda por nosotros


Por el papa, por nuestro obispo, por todos los pastores de la Iglesia: para que sean incansables mensajeros de la verdad y testigos de la paz, al servicio del pueblo de Dios.  Oremos al Señor.

 
Por todos los que tienen particulares responsabilidades políticas, educativas y sociales: para que sepan proyectar y construir la verdadera paz, que nunca se desanima, que cura las heridas y que protege y promueve la vida.  Oremos al Señor.


Por las familias: para que realicen dentro de sí el modelo de humanidad reconciliada en el amor e irradien en su entorno el evangelio de la paz.  Oremos al Señor.


Por las víctimas de la violencia, por los perseguidos, los marginados, los oprimidos: para que se les reconozcan sus derechos de hombres libres y se respete en ellos la imagen del Hijo de Dios, hecho hombre por nosotros.  Oremos al Señor.


Por todos nosotros: para que sepamos experimentar la paz en la casa, en la escuela, en el trabajo y en todos los campos de la convivencia humana.  Oremos al Señor.


Exhortación final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra Cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 437)

 

Te bendecimos, Padre, porque en este tiempo de navidad

“resplandece ante el mundo el sublime intercambio que nos salva;

pues al revestirse tu Hijo de nuestra frágil condición,

no sólo confiere dignidad eterna a la naturaleza humana,

sino que por esta unión admirable nos hace a nosotros eternos”.

De esta manera, mediante la humanización de Dios surge

la nueva creación: nuestra divinización y filiación adoptiva.

 

Ilumina, Señor, los ojos de nuestro corazón, para que

comprendamos cuál es al esperanza a la que nos llamas

y cuál es la riqueza de gloria que das en herencia a tus hijos.

Así nuestra vida será alabanza de la gloria de tu gracia.

 

Amén.

 

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sábado, 22 de diciembre de 2012

IV Domingo de Adviento. Ciclo C


Moniciones para a Misa


 

Tiempo de Adviento

 

IV Domingo – Ciclo C

“María, la mujer creyente”

23 de diciembre del 2012

 

Monición de entrada

 
La celebración litúrgica de hoy es una enseñanza sobre los hechos que iniciaron nuestra salvación. Miqueas anuncia el nacimiento del Mesías salvador. La visitación de la Santísima Virgen María a su prima Isabel nuestra a Cristo ya presente en el mundo, quien vino al mundo para hacer la voluntad del padre. De pie, por favor, para recibir la procesión con esperanza y alegría con el cántico de entrada.

Primera lectura: Miqueas. 5, 2-5a (De ti, Belén de Efrata, saldrá el jefe de Israel)

 
El canto jubiloso del profeta Miqueas anuncia la restauración de Jerusalén. El profeta ve a Jerusalén libre de su condenación. Escuchemos.

 
Segunda lectura: Hebreos (Aquí estoy para hacer tu voluntad)

Los antiguos sacrificios quitaban los pecados. Su valor era purificador, no definitivo. El sacrificio de Cristo santifica aniquilando el pecado total. Esta salvación se confirma con su entrada en el santuario celeste, por la resurrección.  Presten mucha atención a este mensaje.

Tercera lectura: Lc. 1, 39-45 (Visita de María a Isabel)

Algunas de las intervenciones de Dios en la historia de la salvación se califican como visitas de Dios a su pueblo o a algún personaje determinado. Hoy vemos el encuentro de dos grandes mujeres, Isabel y María. Es la escena de la visitación. La presencia de María nos dice que la promesa del Mesías está cumplida. Ella, por su fe, es alabada por Isabel. De pie, por favor, entonemos el Aleluya, para escuchar la Buena Nueva.

Oración Universal


Por los miembros de la Iglesia, para que siempre manifestemos la alegría de los hijos de Dios, roguemos al Señor.

Por los que gobiernan las naciones, para que cada uno sepa descubrir y ponga en práctica la parte que le corresponde en la construcción de un mundo mejor, roguemos al Señor.

Por nuestro país y sus habitantes, para que este Adviento sea tiempo de gracia, de paz y de arrepentimiento, roguemos al Señor.

Por los enfermos y ancianos, especialmente los de nuestras familias y los de la parroquia, para que su enfermedad sea oportunidad para crecer en la fe, esperanza y amor de Dios, roguemos al Señor.

Por  todos los jóvenes de nuestra comunidad y parroquia, para que descubran cuál es la voluntad de Dios en sus vidas, roguemos al Señor.

Por nosotros aquí reunidos en esta celebración eucarística, para que vivamos nuestro cristianismo con alegría, no sólo en nuestro corazón sino también en nuestros hogares y comunidad, roguemos al Señor.

Exhortación final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra Cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 423)

Hoy, Señor, te bendecimos con María, la Madre de Jesús,

Porque colmas el gozo de los pobres y humildes con tu venida.

Pero reconocemos que nuestra fe es pequeña e inmadura:

No sabemos creer con firmeza, estabilidad y equilibrio,

Pues no aguantamos la adversidad ni te alabamos en la bonanza.

 

Para un fiel seguimiento de Cristo, concédenos, Señor,

Asimilar el ejemplo de María de Nazaret, la mujer creyente,

La primera cristiana, la que creyó en ti en todo tiempo,

Para que, caminando firmes en la peregrinación de la fe,

Seamos capaces de repetir con Cristo y con María:

Padre, hágase siempre tu voluntad en nuestra vida.

 

Amén.

 

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miércoles, 12 de diciembre de 2012

III Domingo de Adviento. Ciclo C


Moniciones para a Misa


 

Tiempo de Adviento

 

III Domingo – Ciclo C

“Uma conversión que debe notarse”

16 de diciembre del 2012

Monición de entrada

Buenas noches, días (tardes) hermanos en Cristo. El mundo va en busca de la alegría, pero no todos la alcanzan de igual manera. A muchas personas les resulta muy difícil creer que el cristianismo es fuente de alegría. La liturgia de hoy nos exhorta a estar alegres. Porque el Señor está cerca. Ya viene. Expresemos nuestra alegría cristiana celebrando con júbilo ésta eucaristía. De pie, por favor, para recibir a los ministros cantando con esperanza y alegría.

 

Primera lectura: Sof. 3, 14-18ª (el Señor se alegrará en ti)

 

El canto jubiloso del profeta Sofonías, anuncia la restauración de Jerusalén. El profeta ve a Jerusalén libre de su condenación. Escuchemos.

 

Segunda lectura: Fil.4, 4-7 (Estén siempre alegres en el Señor; Él está cerca)

 

La exhortación de San Pablo a los filipenses, nos permite continuar celebrando una liturgia alegre. El cristiano vive la alegría de un mundo nuevo. La certeza de la venida del Señor debe quitarnos toda inquietud. Presten atención.

 

Tercera lectura: Lc. 3.10 -18 (¿Qué hemos de hacer?)

 

San Lucas, nos trasmite las normas de conducta que San Juan Bautista presentaba para recibir la inmensa alegría del perdón y las promesas mesiánicas. Para encontrarse con Jesús no hace falta huir del trabajo, ni de la vida diaria. La alegría cristiana consiste en compartir con el prójimo lo que hemos recibido de Dios. De Pie por favor, para escuchar la Buena Nueva, pero antes entonemos el Aleluya.

Oración Universal


Por nuestra Santa Madre Iglesia, para que siempre manifestemos la alegría de los hijos de Dios, Roguemos al Señor.

Por los que gobiernan las naciones, para que cada uno sepa descubrir y ponga en práctica la parte que le corresponde en la construcción de un mundo mejor, Roguemos al Señor.

Por nuestro pueblo y sus habitantes, para que este Adviento sea tiempo de gracia, de paz y de tranquilidad, Roguemos al Señor.

Por los enfermos y ancianos, especialmente los de nuestras familias y los de la parroquia, para que su enfermedad sea oportunidad para crecer en la fe, esperanza y amor de Dios, Roguemos al Señor.

Por  un aumento en las vocaciones en la vida sacerdotal y religiosa, Roguemos al Señor.

Por nosotros aquí reunidos en esta celebración eucarística, para que vivamos nuestro cristianismo con alegría, no sólo en nuestro corazón, sino también en nuestros hogares y comunidad, Roguemos al Señor. 

 

 

Exhortación final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra Cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 420)

 

Hoy, Señor te bendecimos a boca llena al canto gozoso

De nuestros corazones convertidos a tu amor y tu justicia.

Éramos tierra yerma y erial calcinado por el egoísmo,

Pero tú eres capaz de hacer florecer el desierto.

Una aurora de paz despierta la raya de nuestro horizonte,

Y la alegría es nuestro lote den la heredad del Señor.

 

Enséñanos a vivir en tu presencia y alabarte siempre

Con el corazón alegre por tu amorosa gratuidad de Padre,

Porque todo es presencia y gracia, ternura y cariño tuyo.

Conviértenos, Señor, a la alegría, el amor y la justicia;

Y regenerados por ti, mantennos en la fidelidad.

 

Amén.

 

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jueves, 6 de diciembre de 2012

II Domingo de Adviento. Ciclo C


Moniciones para a Misa


 

Tiempo de Adviento

 

II Domingo – Ciclo C

“Conversión a los valores del reino de Dios”

9 de diciembre del 2012

Monición de entrada

Buenas noches, días (tardes) hermanos en Cristo. La Iglesia, en la liturgia de este segundo domingo de Adviento, nos invita a continuar nuestra preparación para la venida del Señor. En la vida diaria encontramos obstáculos que nos impiden caminar hacia el Padre. San Juan Bautista nos invita a la conversión para recibir así la salvación que nos trae nuestro Señor Jesucristo. De pie, por favor, para recibir la procesión con esperanza y alegría mientras entonamos el cántico de entrada.

Primera lectura: Baruc 5, 1-9 (Dios mostrará su esplendor sobre ti)

Israel ha sido deportado a Babilonia y allí el pueblo se consume en la aflicción del destierro. El profeta Baruc dirige su mensaje a los desterrados para darles fuerza y ánimo con las promesas mesiánicas. Escuchemos.


Segunda lectura: Fil 1, 4-6. 8-11 (Manténgase irreprochables para el día de Cristo)

Como los cautivos en la primera lectura, nosotros también somos peregrinos caminando hacia Dios. San Pablo, a través de la carta a los filipenses, nos exhorta a crecer en amor fraterno a fin de que estemos más preparados para la venida de Cristo. Escuchemos. 

Tercera lectura: Lc. 3, 1-6 (Todos verán la salvación de Dios)

En el segundo y tercer domingo de adviento, oiremos al predicador del desierto, Juan Bautista. Él proclama el arrepentimiento y cambio de vida como preparación para la venida de Cristo. De Pie por favor.

Oración Universal

  1. Por el Papa Benidcto XVI (Diez y seis), los obispos, sacerdotes y diáconos; para que a ejemplo de Juan Bautista, prediquen el perdón de los pecados y la reconciliación de los hombres con Dios, Roguemos al Señor.
  2. Por toda la iglesia; para que sea signo luminoso del advenimiento de Cristo al mundo, Roguemos al Señor.
  3. Por todos los cristianos; para que hagamos un esfuerzo grande en la preparación espiritual durante este adviento, Roguemos al Señor.
  4. Por  los enfermos, los marginados, los ancianos y los necesitados; para que en su lento caminar encuentren en nosotros la ayuda necesaria para llegar hasta Dios, Roguemos al Señor.
  5. Por nosotros; para que nos ayudemos mutuamente a preparar el camino para la venida del Mesías, Roguemos al Señor.

 Exhortación final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra Cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 417)

 

Peregrinos en el desierto de la vida, te bendecimos,

Dios de la liberación, con todas las fuerzas que nos quedan,

porque tu aurora despunta en la raya de nuestro horizonte.

Líbranos, Señor, de estancarnos en el engañoso oasis del pasado,

y haz que caminemos hacia el futuro con pleno realismo,

discerniendo el azaroso presente y los valores de tu reino,

porque tan estéril resulta un ciego conservadurismo a ultranza

Como hacer, por sistema tabla rasa de todo el pasado.

 

Manténnos firmes, Señor, en la tentación y el equilibrio

de una esperanza inquieta y de un amor joven y activo,

para convertir nuestro corazón a los valores de tu reino.

 

Amén.

 

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